Primer paso, piensa en grande!

“Olvidar, que el primer paso sea determinar las tecnologías con las que alcanzaremos nuestro objetivo, sin haber estudiado concienzudamente el entorno que nos rodea.”

La transformación digital no puede ser nunca el resultado de la ecuación, sino el mejor modo de resolverla. En algunas ocasiones, me he encontrado con directivos que una vez implantado su CRM, me han preguntado de manera informal, si la elección del mismo, había sido la correcta, ya que comenzaban a plantearse en ellos serias dudas.

Y es normal, cada implantación que podamos llevar a cabo de cualquier solución digital aplicada a la empresa, suele llevar además de altos costes asociados, mucho tiempo de trabajo, y si los resultados tardan en llegar, la gente tiende a ponerse nerviosa.

Entre los posibles problemas asociados, detectamos, la elección de una tecnología planteada desde el  poder ser vistos, con la mejor y más novedosa solución por el resto de empresas, sin considerar, si lo que el mercado denomina como lo mejor, es para nuestra empresa lo más apropiado. Si hablamos de un software top, para llevar a cabo la implantación de un CRM en nuestra empresa, siempre nos vendrá a la mente entre otros: Salesforce.

Pero, ¿es Salesforce la mejor solución para cualquier empresa? La contestación es clara, no ¿Entonces lo son Base, MS Dynamics o SugarCRM entre otros…? tampoco, dependerá de la empresa, posicionamiento de la misma, mercado, tamaño, orientación hacia el usuario.

El problema es como vemos la tecnología, a que la asociamos.  La mayoría de las empresas no la tratan como lo que es, una actividad de soporte, sino que pretenden convertirla en una actividad primaria de la organización, y esto, claramente es un error. Principalmente, es este motivo el que lleva a que el 55% de los proyectos relacionados con un software de CRM, no obtenga los resultados esperados, situándose los indices de satisfacción corporativos con dicha estrategia, en una posición muy baja.

He usado el ejemplo de CRM, pero pasa con la integración de cualquier otra solución tecnológica que la empresa, por las oportunidades y beneficios que aporta, pretenda integrar, sea bien un ERP, RMA o un SCM entre otras soluciones.

Por tanto, si hemos determinado, que la tecnología es la herramienta para alcanzar nuevos objetivos, o como mínimo nos promete mantener aquellos que ya cumplíamos, ¿Cuál es realmente el primer paso de la transformación digital?

Es obvio, determinar unos objetivos:

  • Atendiendo a necesidades propias de nuestro mercado, a través del capital intelectual propio pero también,  de la prospección externa y continua monitorización del mismo. Lo que nos permitirá estar preparados para disrupciones externas.
  • Evaluando clientes, proveedores, competidores.
  • Atendiendo a necesidades propias de nuestra empresa, modelo organizativo, estructura, capital intelectual y capital humano.
  • Evaluando riesgos, gestión de costes, adaptación de nuestra gente al nuevo escenario, pudiendo llegar tarde, cuando el mercado ya está mirando hacia otro lado.

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Partiendo de la base, de que ya hemos elaborado una serie de objetivos claros, concisos y realistas, el siguiente paso de la transformación digital, es ser capaz de trasladar la nueva mentalidad, la nueva filosofía empresarial, a lo largo de toda la estructura de la organización. Donde todas las personas que dan forma a la empresa, deben sentirse integradas y participes del nuevo proyecto. Filosofía que también deberá reflejarse, en un cambio de los nuevos perfiles a contratar por parte de la empresa.

Este segundo paso, fundamental para poder reducir el margen de error, a la hora de dar los primeros pasos en la transformación digital de una organización, no es precisamente tarea sencilla, debido, a que:

  • Existe un déficit en la comunicación interna de las organizaciones empresariales de nuestro entorno. No hay cultura de la comunicación de los valores de la empresa, y si existe, suele ser deficitaria y de baja penetración entre sus trabajadores .
  • La empresa deberá apostar por la formación e integración de todos sus empleados, en la nueva dirección, y debe hacerlo sin excepción.
  • La nueva política de contratación debe proveer a la empresa de nuevos perfiles, que acompañen e integren al resto de trabajadores.
  • Finalmente, algunas empresas, muestran preocupación también por la resistencia al cambio que plantean algunos de sus empleados. No podemos ignorar que esta situación se da, sin embargo, muchas veces son provocadas precisamente porque la empresa, no ha sabido trabajar correctamente los tres puntos anteriores.

Sorprendentemente, y aunque suene todo este post a algo muy obvio, la mayoría de las empresas no se cuestionan ni por asomo, la obligación de realizar una serie de pasos previos, a abordar en un camino tan importante y lleno de riesgos, como es la llamada transformación digital de su empresa. Una transformación digital, que no solo invita a las empresas a intentar ser los primeros en llevarla acabo en su respectivos sectores, sino que las obliga a diseñarla de manera precisa, flexible y estructurada, como para no tener que corregir sus pasos.

 

Escrito por Martínez Guardiola Francisco