Procesos externos e internos

Como consecuencia de lo visto, en “Oportunidades de la transformación digital”, las empresas son capaces ahora de forma más eficiente y eficaz de:

Aumentar el potencial de negocio de la empresa, a través de dos ejes bien diferenciados, articulación externa, donde las TICs aportan las herramientas necesarias para monitorizar, y descubrir nuevos mercados,  diversificar los canales de negocio, y establecer nuevas relaciones. Aportando además, capacidad para prever situaciones de riesgo del mercado.

A través de la articulación interna, siendo en la optimización y eficiencia de los procesos, donde más deben aportar las TICs. Si a nivel externo, y exclusivamente a nivel de procesos, nos aportan:

  • Facilidad en el manejo y traslado de información entre proveedores y clientes.
  • Transparencia de los procesos entre socios.
  • Atendiendo al punto anterior, transparencia en los precios, costes y márgenes asociados al producto o servicio.
  • Reducción de costes.

Donde todo lo anterior, forma parte de un círculo virtuoso, que eleva la confianza, y por tanto la fidelidad en la relación entre empresas.

A nivel interno deben:

1.- Facilitar el manejo y flujo de la información. No solo hablamos de conocimiento, o información puramente transaccional, que deberá recorrer distintos departamentos y que será necesario que compartan una identificación “master”. Lo que no solo permitirá reducir incidencias, y servirá, para realizar un seguimiento y obtener un flujo de la misma, más ágil y eficiente, sino que permitirá relacionar toda la información, que de manera centralizada y compartida, debe facultar un mejor desempeño de cada uno de los empleados, en su puesto de trabajo. Hablamos aquí, de la información creada dentro de la empresa, nacida de la interacción de los empleados con la compañía, pero también de su identidad, cultura, es decir, lo que se conoce como capital intelectual de la empresa.

El capital intelectual de la empresa, se construye a través de la suma de:

  • El capital humano, o valor del conocimiento creado, en la organización por sus empleados. Dos puntos a tener en cuenta aquí:
    • La empresa ha de ser consciente de este conocimiento, y no solo protegerlo, sino también, ser capaz de mantenerlo ante cualquier tipo de amenaza.
    • El desgaste que debe asumir, cuando se produce una situación de rotación del puesto de trabajo, y no es capaz de mantener ni gestionar, el conocimiento creado.
  • Capital estructural, o valor del conocimiento creado en la organización. Es decir, el conocimiento que la empresa acumula a lo largo de su ciclo de vida, con respecto a procesos internos, situaciones de crisis, estructura, identidad, filosofía empresarial.
  • Capital relacional, o valor del conocimiento creado por la empresa en relación con su entorno. Relación con proveedores, con clientes, donde sea posible identificar, necesidades, ideas e innovaciones, que conduzcan a una mejora sistemática de sus productos y servicios.
Capital intelectual en la empresa

Capital intelectual empresa

Me centro ahora, sobre todo en el primer y segundo punto de los expuestos, como parte del capital intelectual de las empresas. Ya en el primer artículo, de la serie “Oportunidades de la transformación digital“, anticipaba que las relaciones, merecen un tratamiento aparte. Dicho esto, las TICs deberán ayudarnos a:

  • Promover la comunicación entre la empresa y sus empleados.
  • Permitir crear, diseños flexibles de nuestros productos.
  • Control de stock, permitiendo optimizar el número optimo de reservas, y gestionar convenientemente los elementos claves.
  • Facilitar la identificación de la posición de la empresa, en términos de ciclos de tecnología y ciclos de vida de productos.
  • Fomentar, alimentar y conservar, conocimiento, a través del uso de wikis y estructuras de gestión de proyectos, claras y ágiles, que permitan poder hacer un seguimiento exhaustivo, de todo el workflow de procesos, que se ha llevado a cabo, hasta el momento.

2.- Reducir las incidencias creadas, en el intercambio de información transaccional, entre las distintas áreas funcionales de la empresa. El nacimiento de los ERPs, en los años 70, parecía anunciar, que se corregirían rápidamente estos problemas, sin embargo, son muchas las empresas, que no han sabido integrar esta solución convenientemente a su estructura y forma de hacer negocio. Debido principalmente a:

  • No haber estudiado previamente las necesidades de su negocio, y ser capaces de relacionarlas con la solución más adaptada a aquel.
  • Ir a soluciones estándar con poco margen de maniobra, soluciones SaaS.
  • No simplificar criterios, a la hora de adaptar la información a un modelo más o menos estándar.
  • Basar la adaptación de criterios en excepciones y no en normas.
  • No valorar los costes consecuentemente, ni lo económicos, ni de personal o tiempo.
  • Son herramientas, que no siempre son fáciles de usar.
  • Invertir  pocos recursos a formar y acompañar a los empleados, especialmente, a los que deberán usarlo en el día a día.

3.- Identificar y detectar, procesos duplicados o innecesarios, con el claro objetivo de corregirlos en nuestra cadena de valor. Incluye, tanto software de simulación de procesos, que permite la experimentación previa y evaluación de los mismos,  como software, que básicamente, focaliza su actividad en la gestión de dichos procesos. Con el primero podemos:

  • Prevenir y medir posibles situaciones de estrés para la empresa, huelgas de transporte, roturas de stock.
  • Realizar cambios y modificaciones en los procesos, mediante el uso de simulaciones sin riesgo alguno para la empresa.
  • Aportar información a la empresa, para finalmente optimizar los procesos de la misma.

 

Escrito por Martínez Guardiola Francisco